miércoles, 12 de diciembre de 2018

PROCESIÓN CLAUSTRAL DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN LA S. I. CATEDRAL DE BAEZA.

BAEZA CELEBRA CON SOLEMNIDAD LA LIMPIA, PURA E INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA


El obispo de la diócesis clausura el IV Centenario del juramento inmaculista de la Universidad de Baeza

Intenso ha sido el año que la mariana ciudad de Baeza vivió desde el 6 de Diciembre de 2017 hasta el 8 de Diciembre de 2018 en torno a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora con motivo del IV centenario del juramento inmaculista de su universidad. Durante este año, con gran solemnidad, piedad, respeto y devoción, los baezanos han recordado este acontecimiento con el ánimo de no solo ser merecedores de sus antecesores, sino de renovar el juramento, con el fin y compromiso, de que en las calles y plazas de la ciudad resonará con júbilo y firmeza que la más humilde doncella de Nazaret fue concebida sin pecado alguno.


Con este ánimo y deseo, y tras vivir un intenso año, en estos primeros días del mes de diciembre los baezanos se han reunido nuevamente en torno a María para clausurar lo que ha sido un año que quedará en el recuerdo de la ciudad y de todos los visitantes que hasta ella se han acercado atraídos por pureza de María.


En los días previos a la festividad de la Purísima Concepción, los alumnos del Colegio de religiosas Filipenses,hacían un acto de presentación ante María Santísima Madre de Dios en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción, titular mariana de la Hermandad de “Las Escuelas”, en la capilla universitaria de San Juan Evangelista, para ofrecer a la Virgen oraciones, dibujos, trabajos, postales y todo su amor a la Stma. Virgen.

También el festival de música antigua de Baeza y Úbeda dedicó parte de su programación musical  de estos días a este centenario como con el exitoso concierto de las "Vísperas solemnes de la Beata Virgen María" de Claudio Monteverdi que tenía lugar en la tarde del 7 de Diciembre en la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora.

VIGILIA DE LA INMACULADA
Ya en la tarde noche de estas vísperas tenía lugar en el colegio de religiosas filipenses la vigilia de jóvenes arciprestal bajo el lema: “María, primera mujer misionera” donde jóvenes de los diferentes pueblos del arciprestazgo se reunieron en torno a María desarrollando diferentes talleres así como momentos de oración.


Al concluir la Vigilia,  los jóvenes rezaron por las calles del barrio monumental el Santo Rosario, a cuya oración se sumó una representación de nuestra Hermandad de "Las Escuelas" con el Simpecado de la Madre de Dios hasta el monumento al Triunfo de la Inmaculada situado en el paseo de la Constitución, donde se realizó la tradicional  ofrenda floral y oración a la Stma. Virgen.

Seguidamente regresamos hasta la Iglesia de San Juan Evangelista donde se hizo una Salutación a la Madre de Dios en su Inmaculada Concepción y se cantó la Salve.

SOLEMNE FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El punto final a estos intensos días y año llegó con el Solemne Pontifical de clausura del IV Centenario del Juramento Inmaculista de la Universidad de Baeza, que tenía lugar en la tarde del día 8 en la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora. Dicha celebración fue presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de la diócesis, concelebrando el Ilmo. y Rvdmo. Sr. D. Francisco Juan Martínez Rojas, Vicario general de la diócesis, el Excmo. Cabido Catedral y el clero del arciprestazgo.


Antes de comenzar la Santa Misa, la Hermandad realizó el ya tradicional traslado de nuestro  Simpecado desde la Capilla de la Universidad hasta la S.I. Catedral. Al llegar a ésta, por las naves del Templo Mayor, se realizó Solemne Procesión Claustral con la imagen de la Inmaculada Concepción de la S. I. Catedral.




Durante la homilía, el Sr. Obispo hizo alusión a la universidad de Baeza y al juramento que hizo hace 400 años, además, también acercó a los presentes las enseñanzas de San Juan de Ávila sobre la Virgen María.

La capilla musical corrió a cargo de la coral Music-alma de la ciudad de Linares, quienes con una extraordinaria intervención, solemnizaron más aún esta celebración. También estuvieron presentes en esta clausura miembros de la corporación municipal, la vicerrectora de cultura y docentes de la universidad de Jaén, el presidente y miembros del pleno de la agrupación arciprestal de Cofradías y Hermandades, la presidenta de la asociación amigos de las catedrales de Baeza-Jaén y diferentes representantes de asociaciones y movimientos religiosos de la ciudad.



Sin lugar a dudas esta celebración ha sido un broche de oro a la espiritualidad vivida por todos los que de una manera u otra han tenido la fortuna de participar en los actos celebrados en este intenso año dedicado a la Inmaculada Concepción de la Siempre Virgen María. Para mayor gloria de Dios y conversión de las almas.

María Stma. Madre de Dios 
en su Limpia, Pura e Inmaculada Concepción ataviada para esta Solemnidad.

Crónica: José García Checa.
Fotos: José García Checa, Pedro Narváez  y Daniel Chamorro.

AVE MARÍA PURÍSIMA

SIN PECADO CONCEBIDA

HOMILÍA DEL OBISPO EN LA CLAUSURA DEL IV CENTENARIO DEL JURAMENTO INMACULISTA DE LA UNIVERSIDAD DE BAEZA



LA UNIVERSIDAD DEL MAESTRO JUAN DE ÁVILA CON LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Estamos en clima de fiesta agradecida a Dios Nuestro Señor, por habernos concedido conocer, creer y celebrar el dogma de fe en la Inmaculada Concepción de la Virgen María (Pio IX, bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854). Guiados por los textos de la Sagrada Escritura que cada año alimentan la liturgia de la Palabra, recordamos con gratitud a Dios Nuestro Señor, que el pecado original no es una puerta cerrada ni una carga que nos aplaste sin solución y sin salida. El Creador mismo, en su infinita misericordia, ya en los orígenes, nos dio las pistas para resolver las dudas y preguntas que con profundo sentido de responsabilidad a partir de entonces nos pudiéramos hacer los seres humanos. Y sobre todo nos proporcionó la solución de la carga pesada con la que nacemos los hijos de Eva. Como dice el precioso himno mariano Akáthistos: el amor generoso de Dios enseguida elaboró “la revancha del género humano”. De hecho, Dios mismo, en su Hijo Jesucristo, por su infinito amor, nos ha hecho recuperar nuestra vocación original, la de la vida divina con la que fuimos creados y ahora somos recreados en Cristo.
La de la Inmaculada Concepción es una fiesta de plenitud de gracia para María y de confianza para todos nosotros. La veneración contemplativa de la Inmaculada Concepción nos permite reconocer agradecidos que el plan original de Dios, y la solución que Él buscó para el roto que se produce con el pecado original, se ha realizado en la encarnación redentora de Cristo. En definitiva, desde María renovamos la confianza en nosotros mismos, nos reconocemos, por gracia de Dios, en nuestra verdad y dignidad.
Desde los orígenes, nos dice el libro del Génesis, Dios mismo busca en su providencia amorosa una solución para lo que se rompió entre Él y el ser creado a su imagen y semejanza, que había salido bueno de las manos de Dios. “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón” (Gé 3,15). Durante todo el Antiguo Testamento, la historia transcurre con una preparación minuciosa y cuidada de Dios, se alienta en la humanidad la espera de lo prometido. Y con la salvación de Cristo la situación ya cambia completamente.
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
(Efesios 1, 3-6. 11-12).

Es evidente que en esta exultante acción de gracias, en la que las comunidades paulinas asumían gozosas su vocación, reconocían que por la novedad profunda y radical de la vida en Cristo, había renacido una humanidad nueva. Aunque pueda dar la impresión por la falta ambiental de fe, de sentido de Dios y de debilitamiento en la búsqueda de la salvación, sin embargo, también nosotros aspiramos en este complejo siglo a esa nueva vida inaugurada en Cristo. Hay brotes evidentes de que nuestra vida cristiana se abre a esa búsqueda de la salvación de Dios en Cristo, por el descubrimiento de nuestra llamada a la santidad. Así lo expone, con claridad y sencillez, el magisterio del Papa Francisco en Gaudete et Exultate
En efecto, también nosotros, aunque en modos de vida y con criterios a veces muy marcados por las consecuencias del pecado original, queremos saber quienes somos en Cristo y buscamos recuperar el sentido de nuestra verdadera dignidad como criaturas salvadas por aquella promesa que para el género humano hizo Dios en los orígenes del mundo. Hoy, más que nunca, queremos ser conscientes y también testigos evangelizadores de que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”. Queremos vivir y proclamar que Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (GS 22).
Pues bien, un humano consciente de su dignidad en Cristo, no puede en modo alguno vivir su fe y su experiencia cristiana sin contemplarse también en el misterio de María, la que fue señalada en el Génesis como activa colaboradora en la obra redentora de su Hijo. Estoy convencido de que esta fue la razón por la que, en el calor de la piedad mariana del pueblo cristiano, latía una pregunta: ¿qué alcance habría de tener para la Madre engendrar al Redentor, al Hijo amado de Dios? El pueblo cristiano quería saber qué había significado para la Madre el servicio salvador de su Hijo.
Durante siglos se barajaron todos los datos que se pudieran encontrar en la revelación; y en especial el precioso texto del Evangelio, en el que el mensajero de Dios le llama la “llena de gracia”. “ALÉGRATE, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO” (Lc 1,27). En el deseo de responder a esta pregunta se puso todo el sentimiento y toda la capacidad intelectual y espiritual, al servicio de una verdad en la que aquellos cristianos sabían que nos jugábamos mucho. Todos, los que estaban a favor, y eran inmaculista, pero también los que no lo tenían claro, los maculistas, sabían que en situar bien a la Virgen en el misterio de Cristo nos situaba también a nosotros en el misterio del amor salvador de Dios. En lo que se movió durante siglos en la conciencia cristiana, con amor y pasión, se buscaba conocer los privilegios de María, pero también queríamos conocernos mejor a nosotros mismos. Quizás esa sea la razón por la que se suscitó un debate profundo, seriamente teológico, y siempre apasionado y popular, por saber qué pasó con el pecado original y con la salvación de Cristo en la Mujer que le dio a luz y, por tanto, la que introdujo en el mundo a la extirpe vencedora del mal.
Aunque tenga unos nombres señeros, que formulan el debate con sabiduría teológica, es sobre todo el sensus fidei del pueblo cristiano durante siglos con pertinaz insistencia hacia delante. Todos querían conocer lo que podía haber sentido el corazón de Dios ante la mujer elegida para ser Madre del Redentor. Todos se preguntaban qué era lo que más le “convenía” a la Santísima Virgen en el plan salvador de Dios. Este deseo del pueblo cristiano y de los teólogos se situaba, como no podía ser de otro modo, en la más alta generosidad de Dios Padre, para concederle a María también la más alta perfección posible. Fue así como se impuso el POTUIT, DECUIT, ERGO FECIT (PUDO, COVENÍA, LUEGO LO HIZO), que fue tomando fuerza en el fervor popular y también en la reflexión teológica.
La convicción de que el amor de Dios miró con una predilección única a la Virgen María era tan fuerte que se convirtió en voto o juramento en muchos lugares e instituciones del pueblo español. Así sucedió en la universidad de Baeza hace cuatro siglos. Es sabido que el Doctor de la Iglesia, Maestro Juan de Ávila, que en esta gran escuela sacerdotal se mostró en su plenitud espiritual y teológica, tuvo mucho que ver en este hecho singular. Para el Maestro Ávila “María es el miembro singular de la Iglesia que mejor traduce y visibiliza la santidad, es la primera santa en Cristo”. No se puede traducir mejor, incluso con un lenguaje moderno, lo que luego proclamaría el dogma que nos presenta para nuestra fe y piedad el privilegio de María, concebida sin pecado original por una acción preventiva de Dios, que con este privilegio la embellece como Purísima en previsión de los méritos de Cristo (post previsa merita).
Se puede decir que como fruto del magisterio del Maestro Ávila y de su escuela sacerdotal hay en Baeza una corriente inmaculista sostenida y fervorosa que lleva a convertirla en el pensamiento universitario y en el fervor religioso de su pueblo, en una ciudad pionera en esta reclamación ante Dios y ante su Iglesia de una verdad que no sólo ilumina a María, sino que también le da luz al ser humano. Se decía de la universidad de Baeza con razón: “En cuanto al sentimiento de la pureza de la Concepción, nunca a estado menos que muy determinada, ni en ella a avido quien sienta lo contrario. Con esta leche crió a esta Universidad el padre Maestro Juan de Ávila, Apóstol de Andaluzía, piedra fundamental de esta Escuela; el qual muchas vezes predicó, y enseñó esta verdad” (citado por Francisco Juan Martínez Rojas, en Defensa teológica del Dogma de la Inmaculada Concepción en el IV centenario del juramento inmaculista de la Universidad de Baeza).
Cuatrocientos años después celebramos, ya cumplido el añorado deseo que con tanto fervor se defendía, ahora nos toca renovar nuestra veneración a la Santísima Virgen con una comprensión atenta al misterio que la enriquece. En bellas y claras palabras de uno de los grandes teólogos del siglo XX, Karl Rahner, nos sirven de síntesis para una una clara presentación de este misterio: “La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María consiste simplemente en la posesión de la vida divina de la gracia desde el comienzo de su existencia; vida de gracia que le es concedida sin mérito por su parte, por la gracia proveniente de Dios, para que con este comienzo de su existencia llena de gracia pudiera llegar a ser la madre del Redentor tal como Dios la había querido para su propio Hijo. Por esta razón, desde el comienzo de su vida, fue rodeada del amor redentor y santificante de Dios” (K. Rahner, María, Madre del Señor, Herder, Barcelona 1967, p. 53).
La mirada contemplativa y embellecedora que hoy en esta fiesta le dirigimos a la Inmaculada Concepción necesariamente ha de repercutir en nuestra vida. Por eso, quiero terminar esta reflexión con una útil recomendación para nuestra vida cristiana; sobre todo ahora que ya vemos este misterio sin la tensión con que se miraba hace cuatro siglos: recordar lo que nos vino encima por el pecado original y, por contraposición, poder ya celebrar la concepción inmaculada de María, que nos hace mirar hacia el proyecto original de Dios para la humanidad, es siempre un estímulo para que busquemos y encontremos en nosotros mismos la verdad del misterio del hombre a la luz del que lo ilumina, Cristo el Señor. QUE ASÍ SEA.
+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

martes, 11 de diciembre de 2018

LA TERTULIA COFRADE "EL CAPIROTE" PRESENTA SU CARTEL DE LA SEMANA SANTA 2019 Y ENTREGA LAS "OVACIONES DE GALA" DE ESTE AÑO

Una magnífica fotografía de Cristo Yacente y Ntra. Sra. de los Dolores de la Cofradía del Santo Sepulcro será el cartel con el que la Tertulia Cofrade "El Capirote" anunciará la Semana Santa de Baeza del próximo año 2019. El cartel, obra de nuestro hermano D. Francisco Galiano Cabrera fue presentado de manera muy emotiva por D. Antonio Jesús Ruiz Martín,  hermano mayor de la corporación del Viernes Santo y tesorero de la Agrupación de Cofradías.
En este mismo acto se hizo entrega de los Premios Ovación de Gala que los socios de la Tertulia Cofrade "El Capirote" conceden  a los hechos que a su parecer han sido los más significativos de cada año.

En esta ocasión las ovaciones han sido concedidas a los costaleros de la Cofradía de "La Escuelas", a la Cofradía de la Caída en la categoría de desfile procesional y a la Hermandad de la Borriquilla en el mejor detalle o acontecimiento.

Desde estas líneas agradecer a los socios de la tertulia cofrade "El Capirote" la concesión de este reconocimiento y sobre todo agradecer a los costaleros del Stmo. Cristo de la Misericordia su compromiso y magnífico trabajo. Aprovechar la ocasión para dar las gracias también a todas las personas que un modo u otro hacen especial cada noche del Lunes Santo.

lunes, 10 de diciembre de 2018

LA CAPILLA DE SAN JUAN EVANGELISTA ACOGIÓ LA CELEBRACIÓN DEL COLEGIO FILIPENSE A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

El pasado día cinco los niños del colegio Filipense visitaban la Capilla de San Juan Evangelista para ofrecer sus trabajos, canciones y oraciones a la Stma. Virgen con motivo de la celebración de la Inmaculada Concepción . Para esta Solemnidad, María Stma. Madre de Dios en su Inmaculada Concepción se trasladó a los pies del Altar Mayor de la Capilla universitaria donde recibió el amor y devoción de multitud de fieles y devotos.





domingo, 9 de diciembre de 2018

LA CAPILLA DE "LAS ESCUELAS" ACOGE EL CONCIERTO DE "COLLEGIUM MARIANUM" DENTRO DEL FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA

Dentro de la XXII edición del Festival de Música antigua de Úbeda  y Baeza, la Capilla universitaria de San Juan Evangelista "Las Escuelas" acogía este pasado viernes el concierto de Collegium Marianum con la soprano Stanka Mihalcova y bajo la dirección de Jana Semeradova. El concierto fue  grabado por Radio Clásica de Radio Nacional de España.






sábado, 8 de diciembre de 2018

¡BENDITA SEA TU PUREZA!


CARTA PASTORAL

Hace ya algunos años escribí un sencillo comentario a la oración “Bendita sea tu pureza”, para evocar la Inmaculada Concepción de María.  Aunque se publicó y se difundió mucho en redes sociales y otros medios, es posible que nadie de Jaén lo haya leído y, como es mío y lo hice para ejercer mi magisterio espiritual, os lo ofrezco publicado en nuestra página web. Con esto quiero hacerle un homenaje a la devoción a la Inmaculada en nuestra Diócesis, sobre todo en La Carolina y las nuevas poblaciones, que la tienen todas como titular de sus parroquias, y, de un modo especial, a Baeza, que celebra el IV Centenario del Juramento Inmaculista de su Universidad.

Pocas oraciones a la Virgen han tenido tanta fuerza en la devoción popular como ¡Bendita sea tu pureza! Después del Ave María que recoge el elogio de Dios por las palabras del Ángel y de su prima Isabel, esta oración es reflejo del elogio sincero, piadoso y humilde de quienes reconocen con admiración la belleza del alma de María.

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti Celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes Madre Mía.

-“Bendita”. Empezar así es una buena entrada para llegar al corazón de María. Ese piropo es muy propio de los que aman a su Hijo; lo utiliza la mujer espontánea del Evangelio. Con ella, todos nosotros consideramos bendita a su Madre, le reconocemos como la bienaventurada. Es natural que lo hagamos así, porque la Santísima Virgen es quien mejor refleja, después del Hijo, las bienaventuranzas. Se dice que éstas son el autorretrato de Jesús; pues bien, también retratan a la perfección a María. Es muy acertado y natural saludarla como “bendita”.

-“Sea tu pureza y eternamente lo sea”. Con estas palabras entramos en el alma de María con admiración y, quizás también, con nostalgia por lo que nos falte y le falte a nuestro mundo. Alabamos la pureza de su corazón mirado desde la eternidad enamorada de Dios. Vemos en Ella a la “llena de gracia” desde su Concepción Inmaculada, también en la Encarnación, en su maternal cuidado de Jesús, en la escucha atenta de su Evangelio y, junto a la cruz, la acogemos en su maternidad sobre la Iglesia. Con amor de hijos le decimos como el arcángel Gabriel: “has encontrado gracia ante el Señor”. La veneramos desde la elección eterna de Dios, para ser instrumento de la llegada entre nosotros de la Salvación y la contemplamos en la eternidad, asunta al cielo en cuerpo y alma. Le agradecemos que todo le haya sucedido con su “sí” a la Palabra divina en favor nuestro. “Hágase en mí según tu Palabra”.

-“Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza”. La mirada de Dios se muestra eternamente enamorada de María y hace cosas grandes para embellecerla. La vemos adornada con el amor con que Dios la contempla, y se recrea en ella con preciosos privilegios en previsión de los méritos de su Hijo. María guardó en su corazón lo que Dios hizo en ella, y se mostró humilde y agradecida. “Porque ha mirado la humildad de su esclava, el Poderoso ha hecho obras grandes en mí”.

-“A Ti Celestial Princesa”. A “Ti”, le decimos, dirigiéndonos a la Virgen con una profunda y filial confianza. Sin poder resistirlo, la piropeamos: “Celestial princesa”. Con una gran admiración la asociamos a la familia del Rey: es hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo y esposa del Espíritu Santo. Se nos ocurre llamarle princesa, del mismo modo que en otras ocasiones le llamamos reina. Es lo mismo, lo que importa es que sabemos que pertenece a la familia más íntima de Dios y que por su alma corre la “sangre” divina. Ella, la primera entre todos nosotros, ha sido divinizada por la encarnación del Hijo, que se hizo hombre para que el hombre se haga hijo de Dios.

-“Virgen Sagrada María”. Su seno es el sagrario bendito de Jesús, el Salvador; así como también lo es su corazón inmaculado, donde siempre nos encontraremos con el de su Hijo. El de María es un seno virginal para un parto virgen: “Virgen sagrada”. María es templo bendito de Dios, lugar de su presencia, portadora de amor, espacio sagrado en el que el Señor se muestra salvador. “María” es el nombre de la persona humana única e irrepetible. “María” es la mujer que “entre todas las mujeres”, en toda la familia humana, es elegida, es llamada y es preparada por los designios de Dios para una vida íntimamente asociada al misterio redentor de su Hijo.

-“Yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón”. Al rezar esta oración, estamos ante Ella frente a frente, corazón con corazón; porque sólo desde lo que somos y tenemos en el corazón se ofrece. Hoy (cada vez que rezamos esta oración) estamos ante Ella. “A cada día le basta su afán”. En este día nos sentimos acogidos y amados por nuestra Madre, la Virgen María. Cada vez que rezo “bendita sea tu pureza” me pongo en sus manos y le ofrezco con humildad cuanto soy y cuanto tengo: “alma vida y corazón”; es decir, todo yo, toda mi vida, todas mis cosas, todos mis pensamientos y deseos, todo lo que he recibido de Dios.

-“Mírame con compasión”. La mirada de María es una señal de amor deferente: se fija en mí, me tiene en cuenta. Por eso le pedimos que sus ojos misericordiosos se paren ante nosotros; si se paran sus ojos, se para su corazón de Madre. Le pedimos, además, que su mirada sea compasiva, que se fije en lo que llevamos cada uno de nosotros en el corazón, que se detenga ante lo que nos duele y que, al conocer cómo y por qué padecemos, nos siga haciendo saber que está a nuestro lado y que también ella se duele con nosotros.

-“No me dejes, Madre mía”. La llamamos amparo, auxilio, remedio, refugio de pecadores. Nuestra Madre la Virgen siempre está cuando la necesitamos, jamás nos deja solos, siempre nos cobija bajo su manto. María nos lleva con Ella hasta donde está la gracia y la salvación: siempre nos pone ante su Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.

 + Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Jaén

¡FELICIDADES MADRE!